¿Quieres dejar de fumar? Haz deporte

El deporte ayuda, y mucho, a abandonar el hábito del tabaco. Solo es cuestión de proponérselo y de intentarlo, porque en poco tiempo es posible ver resultados. ¿Cómo? En primer lugar por una cuestión evidente: ejercicio y cigarrillo son incompatibles. Imposible jugar al baloncesto mientras se fuma, o salir a correr con un cigarro en la mano. Y más allá dela anécdota, lo cierto es que el tiempo que se dedica a hacer deporte es tiempo en el que se no se fuma.

Tal vez al principio sean solo unos minutos, pero si se alarga el tiempo que se dedica a hacer ejercicio, también se alargará el tiempo que transcurre entre un cigarro y otro. Puede parecer poco relevante, pero en una semana el equivalente puede ser alguna que otra cajetilla. Y algo es algo.

Además, según vaya disminuyendo el número de cigarros, el cuerpo lo agradecerá ¿Cómo? Mejorará la capacidad pulmonar, también lo hará la circulación y, en definitiva, la persona se sentirá mejor. No hay mejor aliciente para dejar de fumar que comprobar cómo la salud lo nota, sobre todo cuando se ha abandonado completamente el hábito.

El ejercicio, además, ayuda a controlar la ansiedad cuando se ha dejado de fumar y evita que se cojan esos kilos que no son de ninguna manera inevitables. Y, sumado a ello, el ejercicio físico hace que el cerebro produzca endorfinas, la “hormona de la felicidad”.

Pero, por supuesto, hay que hacer ejercicio de manera razonable, comenzando poco a poco si no se está acostumbrado a ello. Tiene que ser un deporte que realmente guste, para no aburrirse enseguida y, si se combina con disciplinas como yoga, pilates o tai-chi, mejor. Estas disciplinas ayudan a controlar la mente y controlar el estrés derivado del abandono del tabaco. Y, si se realiza en compañía de alguien en la misma situación, que sirva de apoyo los resultados serán aún mejores.